El Jardín Indiano

El blog de los comuneros indianos en «El Correo de las Indias»

Grupo de Cooperativas de las Indias

4 tradiciones comuneras que fortalecerán tu comunidad

Cuatro actividades, tradicionales entre las comunidades igualitarias desde el siglo XIX, que puedes realizar con tus amigos o compañeros, seguramente con mejor resultado que un «team building»

Prácticas en las Indias

Muchos de vosotros formáis parte de asociaciones y ONGs, y los que no, de grupos informales y redes de amigos. Estas cuatro prácticas tradicionales en las comunidades igualitarias os serán asequibles y útiles para fortalecer esas redes. O al menos eso es lo que prometen más de ciento setenta años de experiencias…

  1. Organiza picnics y paseos. Se podría decir que el comunitarismo nació de los pícnics icarianos, la primera expresión de un movimiento social que incluía a las mujeres en pie de igualdad e integraba a las familias como un todo. Pero en realidad, cuando estudiamos la microhistoria de cada comunidad, cómo surgió, cómo se formaron los lazos que permitieron que un grupo de personas confiara y dediciera compartir todo con otras, encontramos siempre, desde Krinitza a Degania, dos componentes: largos paseos «muy conversados» y el trabajo en equipo.
  2. Haz y envía tus propias postales. Una tradición que comienza en los albores del siglo XX entre los comuneros. Los fundadores de Degania, tras desempedrar, sembrar, construir su primera casa y recoger la cosecha, es decir cuando tuvieron algo que mostrar, lo primero que hicieron fue enviar al mundo su primera postal. Las postales son más lentas que el email pero también mucho más personales. Llevan algo más de trabajo que subir una foto a facebook, pero también tienen un componente emocional y personal mucho mayor. Aceptémoslo: una postal envía un «te tenemos presente» mucho más claro y distintivo que ningún medio electrónico.
  3. Haz de cada comida una fiesta. Merece la pena poner la mesa con cuidado y hacer un pequeño brindis o dedicatoria antes de comenzar a comer. Parece mentira lo mucho que aporta esa pequeña ruptura simbólica entre el tiempo de trabajo y sus preocupaciones y el tiempo de compartir. «Comer juntos» es una de las instituciones más importantes y cohesivas de cualquier cultura y sociedad. No hay que esperar a grandes celebraciones para darle significado con una mínima ceremonia ni tener miedo a la formalidad que significa porque, a diferencia de lo que nos vendieron los sesentayochistas, la ceremonia, las formas, sirven para recordarnos el momento en el que estamos y el significado que quisimos darle.
  4. Pon en valor el autodidactismo. «Aprender, no estudiar» es un viejo lema cuya primera respuesta comunera podemos retrotraer a 1858, cuando los icarianos inauguran su primer «cours icarien». ¿En qué consistía? En series de lecturas compartidas sobre ciencias sociales y naturales que arrancaban con una apertura formal con conferencias públicas y que se discutían después en debates y tertulias los domingos. Una primera versión de nuestros itinerarios.

    Vivimos en una sociedad que prima lo instrumental sobre lo humanístico, el desempeño dentro de un procedimiento determinado que la capacidad crítica y la compresión global de las relaciones entre las cosas. Por eso lo que entendieron muy bien los icarianos es que quien desea aprender y hacerse con la base que le permitirá una mirada crítica, lee y que ese leer en busca del aprendizaje es muy diferente del leer «estudiando» para pasar un test o un examen. Los cursos, las clases tradicionales, los tests y exámenes están bien para memorizar el funcionamiento de un sistema, aprender un idioma o manejar los rudimentos de una lengua de programación, pero lo que da vida a una comunidad es un tipo de conocimiento diferente, para el que lo instrumental es casi siempre un requisito previo, pero que va más allá.

    Se trata de algo que tuvieron muy claro los comuneros: los icarianos construyeron su primera biblioteca antes de poder tener casitas individuales; los fundadores de Krinitza, en la Rusia de finales del siglo XIX y hasta la revolución del 17, no solo mantuvieron una biblioteca sino que hicieron de una librería su primer negocio complementario para no perder el acceso a los libros ni en los peores momentos; en los primeros kibutz, cuando aun la malaria era endémica y la dieta pobre, invirtieron lo que no tenían en crear bibliotecas y museos en vez de organizar cursos y «trainings». Les iba mucho en ello: sobrevivir a problemas nuevos no tiene nada que ver con saber muchos procedimientos sino con saber crearlos y para eso hace falta algo que va más allá del entrenamiento y el aprendizaje instrumental.

    Hoy estamos en un entorno muy diferente, pero lo fundamental permanece: los itinerarios son gratuitos y no se evalúa ni examina a nadie, porque de lo que se trata es de aprender y disfrutar aprendiendo, no «señalizar» quién pasó ciertas pruebas. De hecho hoy, lo importante son los itinerarios en sí: lecturas que se enhebran en un relato determinado sobre un tema. Luego el «itinerante» puede querer, o no, compartir su balance de esas lecturas con otras personas, en cuyo caso organizaremos tertulias a las que invitaremos, en algunos casos, a personas que puedan hacer aportes a la conversación. Pero eso es una actividad auxiliar, porque como bien sabían los icarianos -que para eso habían alfabetizado a toda su población en un tiempo en el que el analfabetismo obrero, especialmente el femenino, era corriente- el aprendizaje humanístico es muy diferente del instrumental y está basado en la lectura profunda mientras el instrumental puede dar más espacio a la escucha y lo visual .

«4 tradiciones comuneras que fortalecerán tu comunidad» recibió 3 desde que se publicó el Lunes 9 de enero de 2017 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Imagen de perfil de Juan Ruiz Juan Ruiz dice:

    Casi todo analógico, me encanta, hay que tejer en los dos sistemas, en el virtual y digital, y en el presencial.
    1. Paseos: indispensables, mejor que estar sentado en una mesa. También se pueden hacer en bicicleta por lugares tranquilos,y de vez en cuando parar para beber y comer.
    2. Postales: ya sean califactos o sobre cualquier tema, en momentos señalados ofrecen una cercanía que nota quien las recibe.
    3. Comida: El Quijote y la cñalidad relación del caballero y el escudero cada vez más igualitaria no se entiende sin esas numerosas comidas, sobre todo en el campo.Comer juntos: decía Covarrubias que comedere lleva el prefijo com- para no olvidarnos de comer juntos.
    4. Aprender: y el método de los itinerarios resulta básico. Organizar comunidades de aprendizaje.
    y 5.”artear”: buscar momentos especiales para imaginar, para percibir de otro modo, para alterar nuestro régimen sensorial y poder adaptarlo al experimento productivo y social de vivir de la forma que deseamos. Encontrar formar de poder expresar mejor nuestros deseos, utopías, emociones, etc. Lo podría desarrollar mejor. No es sólo arte, sino la experimentación artística y cómo en estos momentos especiales todas las comunidades han acrisolado sus imaginarios y sus vínculos afectivos y cognitivos.

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