El Jardín Indiano

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¿Qué ha pasado en Francia y por qué es tan importante?

Lo que votaron ayer los simpatizantes de la derecha francesa, cuyas ideas económicas siguen entre lo rancio y lo regresivo, fue sin embargo una gran moción de censura contra el orden del día antieuropeista y xenófobo del populismo.

El futuro aquí y ahora: Keynes, Marx, Dewey, Foucault, Dreikurs, Zamenhof, etc.

fillon

Las primarias de ayer redefinen a la propia derecha francesa y abren la puerta de un cambio más profundo en el juego europeo. Lo que ha cambiado es más que el humor de los votantes. Ha cambiado el terreno de juego. Y ese es un favor que, hasta cierto punto, «debemos» al Brexit y a Trump. Lo que votaron ayer los simpatizantes de la derecha francesa fue una gran moción de censura contra el orden del día antieuropeista y xenófobo del populismo.

Los medios habían planteado un escenario global de «trumpización», con el Frente Nacional consolidado tras las europeas como fuerza mayoritaria, la izquierda en desguace tras el fracaso del «hollandismo» y dos alternativas posibles para la derecha: el aggiornamiento hacia el orden del día antieuropeo y xenófobo de la ultraderecha, representado por Sarkozy y un compromiso temporal con la izquierda social y el centrismo en espera de que «pasara la furia», Juppé, que prometió, en caso de ganar, ejercer solo un mandato.

En ese marco Sarkozy apostó por reforzarse como líder de la derecha «dura», apelando a la base de Lepen y minando la credibilidad de Juppè. ¿Cómo? Atacando con toda su artillería a Bayrou, la figura más «progre» del centro y principal sostén de Juppè al que su campaña etiquetó en manifiestos y mítines como «el verdadero enemigo», un criptosocialista que haría imposible un cambio real tras Hollande con un programa «anticatólico» oculto. Fue un error. Y lo fue porque consiguió su objetivo: restó base a Juppè… pero no la ganó para Sarkozy.

militantes-fillonEn el debate televisivo Fillon marcó el paso de los demás candidatos. Nadie lo esperaba y sobre todo a nadie parecía importarle demasiado. Los sondeos no le daban más de un 10%. Era el candidato testimonial del europeismo: el que «dice la verdad» porque puede permitíriselo, el Pepito Grillo que advertía contra el peligro de aceptar el terreno de debate marcado por el populismo, jugar al «menos malo posible» y elegir «un candidato para ganar a Lepen». El marginal Fillon, jugaba otra carta: se trataba de elegir un candidato convincente que ganara por sus valores y fuera capaz de agrupar alrededor una mayoría social. Su lema de campaña: «Vota por tus convicciones».

Aun así nadie daba un duro por él. Mientras Sarkozy y Juppé estaban en su salsa discutiendo sobre el burkini, Fillon hacía de pedagogo explicando la diferencia entre el wahabismo y el resto de corrientes musulmanas y presentando un libro escrito junto a un especialista sobre el drama de los cristianos de Oriente, víctimas preferenciales del Estado Islámico. Poco importaba que los contrarios al matrimonio gay le acusaran de «anticatólico», los votos católicos se estaban moviendo. Fillon, celebrando la sentencia que permite los belenes en las escuelas, se asoció a una relajación «festiva» y tolerante del laicismo. El remate: su programa económico, juzgado por la izquierda mediática como «thatcherista» aunque sería más correcto decir «rancio» y «regresivo», no parecía en las grandes decisiones muy diferente del que ha guiado a Valls en la última legislatura. Con una diferencia: la ética y la épica. Mientras sus rivales buscaban las cámaras, Fillon explicó su programa incansablemente a asociaciones de comerciantes y pequeños empresarios, a jóvenes que montaban su primera empresa, a estudiantes universitarios… El mensaje: para sostener un sistema redistributivo como el francés hace falta dinamismo económico y eso en Francia viene de las PYMEs y de la relación con el resto de Europa. Consecuencia: para poder pagar las políticas sociales había que bajar la presión sobre las primeras y apostar más que nunca por la UE.

fillon-tras-la-victoria-en-primariasResultado final: Fillon 44%, Juppé 28%, Sarkozy 21%. Tras un año horrible de ascenso de la xenofobia, el nacionalismo y los nuevos fascismos en Europa y en EEUU, por primera vez un político que se sale del orden del día marcado por los populistas gana y gana contundentemente. La vuelta final de las primarias de la derecha será entre dos candidatos centristas y europeistas nada dados a coquetear con los temas que enardecen a los votantes duros del Frente Nacional.

Quedan las primarias de la izquierda. Si los líderes de la izquierda aprenden la lección de la derecha, aunque no coloquen un finalista en las presidenciales, aunque sea Lepen quien dispute a Fillon o Juppé la segunda vuelta, el juego en Europa habrá empezado a cambiar. Una Francia europeista con un liderazgo fuerte y abierto al menos a discutir la unión política y una fiscalidad común, puede convertir la separación británica y la desgracia americana en ventaja continental.

«¿Qué ha pasado en Francia y por qué es tan importante?» recibió 6 desde que se publicó el Lunes 21 de noviembre de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por David de Ugarte.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Imagen de perfil de Jordi López Jordi López dice:

    Estamos con un ojo puesto en lo que, más allá de su chauvinismo bonapartense, nuestros vecinos tengan a bien proponer… ¿en tiempos de la descomposición que precede a la recomposición ?

    Por otra parte, ¿quién necesita centralizadores medios de información pudiendo leer el distribuido blog de los comuneros indianos ?

    • Lo que se está abriendo es una ventana a una recomposición regional en Europa continental. Puede ser un freno a la descomposición -y por eso nos pone contentos- pero tampoco hay que hacerse ilusiones porque aunque salga bien tampoco vamos a ver en Francia el tipo de políticas que nos gustaría ver (reducción de la jornada de trabajo por ejemplo, más bien al contrario).

      Y gracias por lo que al blog toca! Ayer nos quedábamos alucinados con el enfoque de la prensa y las agencias españolas que casi ni nombraban a Fillon y lo centraban todo en Sarkozy sin explicar nada. Habla de la descomposición de los medios españoles, desentendidos incluso de los grandes flujos comerciales del país que pretenden representar.

      Y off topic: ¡¡tienes cerveza madurando fra!!

  2. Imagen de perfil de Jordi López Jordi López dice:

    Lo de la reducción de la jornada de trabajo… ¿No lo intentaron tímidamente ya los franceses (¿con el gobierno de Jospin quizás?)pasando de 40 a 35horas semanales ?.

    Off-topic: deseando degustar la cerveza artesana-comunero-indiana!!

    • Efectivamente. Y ha sido desde entonces el coco de un empresariado que se sentía pinzado entre la necesidad de invertir en tecnología (acentuada por la reducción del tiempo de trabajo) y la protección legal que los trabajadores tienen frente a los despidos allá.

      Personalmente creo que la medida fue lo suficientemente contundente como para levantar todo el rencor y las defensas pero demasiado tímida -era una ley complicada con muchas excepciones y casuística- como para plantear la necesidad de inversión y digitalización en términos de verdadera urgencia. Vamos, que se quedó corta aunque iba en el camino correcto.

      E insisto: Fillon en sí, no puede gustarnos y no solo por la ampliación previsible de la jornada de trabajo, sino por la fiscalidad, por el replanteamiento de la filiación, etc. Es un portavoz de una derecha con la que no podemos estar de acuerdo. Pero lo importante en este momento es que supone una ruptura con la tendencia hasta ahora dominante en la derecha francesa: hacer concesiones al nacionalismo xenófobo y antieuropeista, alimentando a la bestia en un largo Munich que seguramente le hubiera deborado de triunfar el sarkozismo. Ya solo en el plano simbólico, que Fillon diera sus mítines con una bandera europea junto a la francesa ya significaba algo importante.

      Lo importante ahora es que la izquierda, en sus primarias, sepa responder al reto de una forma similar, con mensajes propios y claros sin concesiones al nacionalismo y al miedo, con un programa orientado al pleno empleo de verdad, defendiendo las reducciones de jornada, sin cejar en el europeismo y sin deslizarse hacia esa «identity politics» a la francesa que acaba pensando el país como un rompecabezas de guetos.

      Y si eso es así, a lo mejor hasta tenemos una sorpresa y en la segunda vuelta de la presidencial no está Lepen.

  3. Imagen de perfil de Ester Ester dice:

    Muchas gracias David por ofrecernos un resumen tan esperanzador y explicativo. Por aquí ya no leemos la prensa porque no nos dice nada y si no fuera por vosotros no nos enteraríamos de estos atisbos de cambio que tanto animan.
    Abrazos!

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